martes, 1 de diciembre de 2015

La gestión del cliente moroso

Cuando un cliente que nos contrata para un trabajo, confiamos ciegamente en que el mismo tenga solvencia, y luego nos lamentamos porque no nos puede pagar y no podemos cobrar por el trabajo realizado… Otro supuesto, es cuando el negocio tiene un departamento de ventas (comerciales, vendedores…) con unos objetivos de difícil cumplimiento, y se acaba vendiendo el producto o servicio a cualquier tipo de cliente, lo que conlleva en bastantes ocasiones impagos.


Desgraciadamente estas situaciones son muy comunes en el ámbito mercantil y como habrás podido comprobar, no todos los clientes convienen. La morosidad ha aumentado de un tiempo a esta parte, por lo que es aconsejable adoptar una serie de medidas preventivas encaminadas a reducir el riesgo de que un cliente no nos pague por los productos o servicios prestados (Protocolo de gestión de cobro o Política de Impagos), quedando como último recurso las reclamaciones a través de procesos judiciales que en algunos casos pueden hacerse largos y costosos.

Por ello es recomendable realizar un breve análisis de la solvencia del cliente antes de cerrar el trato, para evitar lamentaciones, ya que muchas empresas no tienen problemas a la hora de vender pero si a la hora de cobrar. Si no tenemos implementada un protocolo de gestión de cobro, para evitar problemas en los pagos, una vez que ha surgido la insolvencia del cliente recomendamos las siguientes actuaciones antes de ir directamente a la vía judicial:
  1. Negociación.- Los clientes, tanto particulares como empresas suelen tener voluntad de pagar por los servicios o compras realizadas, pero debido a un contratiempo no han podido cumplir con la obligación. En este supuesto recomendamos citarnos con el cliente para que nos explique dicha incidencia y negociar con él una fórmula que le permita cumplir con el pago de nuestro trabajo.

  2. Renegociación.- Si el cliente es reincidente se puede volver a concertar una cita, si bien con cautelas ya que no es la primera vez. En este caso habrá que analizar su relación con la empresa, situación particular del cliente y comportamiento en la primera negociación, así como hacer un breve análisis de su solvencia. Estas actuaciones nos permitirán descubrir si el objetivo del cliente es ganar tiempo o evitar el pago. En el caso de que habiendo tomado las cautelas necesarias no nos ofrezca la garantía de pago suficiente, habrá que remitirse a lo acordado en la primera negociación. 

  3. Contratar el servicio de cobro de morosos.- Este sería ya el último recurso, nuestro despacho actúa con celeridad agotando la vía extrajudicial sin trabajar de forma que la relación con el cliente se deteriore de forma injustificada y evitando el pago de las tasas judiciales en la medida que corresponda, pues entendemos que se deben cumplir unos principios mínimos de ética profesional y ahorro de costes a la empresa. Posteriormente, si no se ha conseguido un acuerdo amistoso ni se han realizado pagos desde que comenzamos con el expediente iniciamos las actuaciones judiciales que sean necesarias para el cobro de la deuda. 

    De esta forma, y tras la tramitación del procedimiento judicial que corresponda en función de la deuda y la documentación en la que conste, obtenemos una resolución judicial que obliga al deudor a pagar en un plazo determinado, y no haciéndolo nos habilita para iniciar la ejecución forzosa de la resolución consiguiendo de esta forma las cantidades adeudadas, llegando incluso a embargar los saldos bancarios y bienes del deudor si no se cumpliese con la sentencia en un plazo determinado. 


Nota: Si tienes alguna duda, recuerda que queremos ayudarte y para ello te invitamos a conciertes una visita gratuita en nuestras oficinas para que analicemos tu caso y te asesoremos cual es la mejor opción.

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